Regresa el arte perdido de encantar con la palabra

En cuanto empezaba a hablar, hasta las vacas que deambulaban por la ciudad se paraban y erguían las orejas, y los monos lanzaban chillidos de aprobación desde los tejados, y los loros imitaban su voz en los árboles.


Pienso en Rasid Khalifa, el juglar surgido de la narrativa de Salman Rushdie, cuando quiero evocar el poder de la palabra.Narrar historias es sugerir y transformar. Es crear un vínculo emocional con quien escucha. La narración es una especie de encantamiento de serpientes que nos ayuda en la construcción verbal del mundo. Se me ocurre que esta es la razón por la que el audiolibro se ha convertido en la estrella de la industria editorial en español.


El libro hablado es la nueva manera de consumir historias. De contar los cuentos. Es el complemento o la alternativa a los libros electrónicos o de papel.

Es, ahora mismo, la apuesta de los principales grupos editoriales y de las productoras independientes que compiten por las ganancias prometedoras de este modelo de comercialización.


Es, también, el rescate digital de un arte que se daba por perdido. Gabriela Mistral, la escritora chilena, decía que contar es encantar, y contar y cantar son palabras de la misma raíz porque ambas actividades estaban interrelacionadas en un inicio.


Narrar libros no es, de ninguna manera, coser y cantar (expresión popular de lo sencillo). En todo caso es coser y bordar. Es tender el lienzo donde se despliega toda la capacidad de imaginación lo mismo del narrador que del oyente. Es tender un puente.

Hoy, el lenguaje, los códigos y los recursos de la narración oral redescubren su espacio en nuestra cotidianeidad.


El año en curso es un período de expansión en que se espera un crecimiento de entre el 20 y 30% en las ventas de audiolibros, de acuerdo con las previsiones del V Informe Bookwire, titulado “Evolución del mercado digital (ebooks y audiolibros) en España y América Latina”.

Para comprender la transformación digital que está ocurriendo en los mercados en español, basta revisar el análisis hecho por esa plataforma líder, la cual opera con más de 400 editoriales independientes españolas y latinoamericanas.


Las previsiones sugieren que este año se superará un listón importante en los audiolibros en español.

Si a finales de 2018 existían a disposición de los lectores cerca de 8.000 audiolibros en nuestro idioma (mientras que en 2017 no se superaban los 6.000 títulos) todos los datos indican que en 2019 se romperá la barrera de los 10.000 audiolibros.


Todo empezó por dos factores: la creciente apuesta en firme de autores, agentes y editoriales por este formato de lectura, y también por la irrupción en España y América Latina de plataformas especializadas como Audible, Storytel, Kobo.


Esto coincide con la tendencia en otros mercados donde los libros hablados han registrado el 20% de incremento anual en ventas durante los últimos cinco años.

Así, el modelo de lectura digital es el de mayor crecimiento del mundo del libro.

En palabras de Markis Dohle, director ejecutivo del grupo editorial Penguin Random House, en “cinco o siete años” habrá más audiolibros que ebooks en el mundo.

Solamente en Estados Unidos, según Pew Research, uno de cada cinco adultos ha escuchado un audiolibro.

Se sabe que el arte narrativo oral ofrece un sinnúmero de ventajas (de las que hablaremos en otra entrada), y que la tradición de escuchar historias está en todas partes.

La también omnipresente tecnología se aúna hoy con esa necesidad humana de fantasía, de imaginación y de intercambio de experiencias.

El resultado es una transformación digital que parece imparable. Es una oportunidad de oro para rescatar ese oficio de bordar historias, ese arte perdido de encantar con la palabra.

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